Hizo examen mi mirada de la tenue luz de aquel improvisado precipicio a la civilización en ese, nunca indiferente, epílogo de la epifanía y me contó como chispeaba, el agua se cernía con el pueblo de la misma manera que los buscadores de oro limpian sus utensilios tras un largo día de bateo, parecía comentarme.
El líquido elemento se llevaba todo aquello superficial, se colaba en cada una de las casas y arrastraba la resaca de una fiesta, paralela, en su mayoría, para todos los habitantes de la orbe, que ahora se escondía en el primer cajón de nuestro menaje de los recuerdos, presto para que en un futuro la volvamos a utilizar aunque sepamos que no va a ser de una manera similar.
No obstante, en el entorno campaba un tamiz que, alimentado, por aquel célebre anhelo de Sócrates y Rousseau de la inherente bondad del ser humano, mantenía unas promesas que fueron renovadas como si le hubiéramos dado cuerda a un reloj; probablemente éstas, en su mayoría, se diluyan, más tarde o más temprano, pero, las que sigan en pie, florecerán allá por primavera en esa indiscutible ansia según la cual muchos suspiramos.
Pero, ¿qué os voy a contar a vosotros?... si calibráis un nuevo vocabulario para adaptar el ritmo y los compases de vuestra impaciente expectativa para que esta sea tan grácil como el pabilo que quema el enciendevelas al principio de su labor.
¿Qué os voy a contar….? si a partir de ahora los días se llenarán lentamente, minuto a minuto, de una claridad que eclosionará (y ojalá que sea así) en el sol más puro de ese día en el que las palmeras se pasean fragmento a fragmento por los conductos de las entrañas de la ciudad.
¿Qué os voy a contar….? si ya está la piedra preparada para dar la mano a ese mencionado sol para confeccionar toldos de caminos y ensalzar así la alabanza que queremos celebrar.
¿Qué os voy a contar….? si ya la musicalidad no es solo una palabra, si se va haciendo verdad, fiel a sí misma con el desarrollo de este rito que hace escapar, con su improvisada venia, al impropio ambiente gélido que nos hace dudar de si por una semana esto se convertirá en un reflejo de una postrera Getsemaní.
¿Qué os voy a contar….? si ya se extienden las telas en unas tablas sostenidas por un caballete, si el dedal trabaja a destajo, si el hilo firma hojarascas en terciopelos que, como no, también aguardan, como las piedras, al sol.
¿Qué os voy a contar….? si de los barrios al centro está el verdín de las esquinas plagado de sentimientos, vivencias y aromas que evocan un instante vivido en cada una de ellas.
¿Qué os voy a contar….? si ya lo sabéis, la espera está a la espera de que la esperéis, disfrutadla…
12.3.11
¿Qué os voy a contar...?
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1 comentarios:
Ya lo sabemos, estamos preparados para coger el testigo de los años. Debemos andar ya cerca del último tramo del Paso de Misterio de la Vida. Tiempo nos queda hasta empezar a renquear delante de los ciriales de nuestra amantísima Virgen. Otra cuaresma más que llega para librarnos una nueva papeleta de sitio en ese lugar privilegiado encajado entre naranjos y piedras centenarias. Revestidos del antifaz de los sueños cumplidos, asidos al cirio que consume nuestra juventud, integrados en la soberana bulla que fluye hacia atrás encarando el cruel destino. La Virgen volverá a pasar dejándonos la estela de un manto mientras Tejera termine de dibujar el paso del tiempo con el tambor destemplado que arranca tras los últimos compases de Valle de Sevilla. Preparáos para salir de nuevo a las calles a gritar en silencio la proclama de Cristo: Toma tu Cruz y sígueme. Lo haremos hasta que el tintineo de los candelabros de cola cese en la última arriá dentro del templo. Entonces habremos alcanzado la Gloria, junto a Dios Padre.
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