Desde donde me encuentro, debido a la lejanía, los kilómetros, que me separan de mi Jerez querida, hacen que me sea muy difícil percibir los brotes que sin lugar a duda sé que están emergiendo por mi ciudad. Me refiero a los brotes cofrades, ese “run run” que semana a semana va llenando los rincones y nos sumerge en un mar de noticias, sabores y olores cofrades.
Es la “ Precuaresma ”, termino que los cofrades hemos creado para denominar esos días de vivencias que se desarrollan antes de la preparación para la Fiesta de la Pascua. Pero en realidad no es ninguna fecha exacta, la “precuaresma” dura para cada cofrade lo que él considera, algunos estamos inmersos en ella desde el fin de la navidad, otros aún no han entrado en ella, pero sé de unos que llevan inmersos y trabajando en torno a este mundillo desde que el Domingo de Resurrección la Virgen de la Candelaria entrara en Santa Ana. Gracias a ellos puedo estar informado de todo lo que ocurre en Jerez, me refiero a mis amigos del programa del “El pertiguero” de Radio las Cofradías: Manuel Copano, Manuel Vadillo, Alejandro Fernández y Florencio Iniesta.
Son varios los lazos que me mantienen, metafóricamente, cerca de cada uno de ellos, muchas las vivencias, anécdotas y gustos que nos unen.
No sé cómo surgió la idea y ni de parte de quién, pero, recuerdo que empecé a oír de estos, ¿cómo denominarlos?, “chavales un poco locos”, que querían tener su propio programa de radio, cuando me disponía a cubrir fotográficamente la salida extraordinaria de María Stma. De la Concepción Coronada de Junio del año 2009, allí me encontré con Alejandro, Florencio y “un tal” Copano retransmitiendo dicho evento, pegados a un micrófono.
Y reseño lo de “un tal” Copano porque de él, únicamente, conocía su nombre hasta entonces. Fuimos presentados y me pareció un chiquillo que aparentaba ser un soñador; no sé qué edad tendría por aquel entonces pero, sin duda, en mi fuero interno, ya especulaba que no poseería la suficiente como para ejercer su futuro derecho a voto. Me contó que tenía una ilusión, la quimera de tener “su propio programa cofrade de radio”. En ese instante pensé: Pero, ¿dónde vas chaval?, que esto es muy complicado…
Pero, sin duda, aquel “chaval” me dio una gran lección: ¿qué más da la edad?, él sabía hasta donde quería llegar y lo tenía claro:
Luchando, trabajando y, sobre todo, siendo el más pesado, repitiendo los cortes una y otra vez, gracias a su tesón, logró (junto a sus actuales compañeros) tener un huequito en este mar inmenso que es Internet…
Si no estoy mal informado, Vadillo fue el último en llegar. Personalmente, es al que menos conozco de todos, pero si sabía de su existencia antes de que se incorporara a la radio: de su afición a los pregones, tanta que ha llegado a pronunciar alguno que otro, como, por ejemplo, el pregón de la Mortaja del año pasado
¿Alejandro?, ¿qué puedo decir de él?: un enamorado de la música cofrade (no existe marcha que no conozca). Fue al primero que conocí de todos estos 4 soñadores gracias a la afecto que nos une a un camarada cofrade. Lo conocí una mañana en San Miguel, él llego y comenzó a arrimar el hombro como uno más y, cuando termino la mañana, en ese momento en el que todos descansábamos, “jartitos” de trabajar, con nuestra “fantita” en la mano, recuerdo como no paramos de hablar de temas cofrades en la antigua casa de hermandad del Santo Crucifijo.
Y, por último, me queda Floren, mi gran amigo, hermano y, como él dice, mi “compadre”. En conocimiento de marchas es equiparable al mejor director de la mejor banda, tiene predilección por las marchas fúnebres (o rancias como a él le gusta llamarlas) Toda mi vida cofrade la he compartido con él, codo con codo desde el primer día en una furgoneta, entre cruces de salida camino a la Estancia Barrera, pasando por las clases compartidas en los Marianistas e, incluso, estudios en la misma carrera.
Pues estos 4 soñadores que se encuentran detrás de 4 micrófonos, hoy por hoy, pueden presumir de hacer uno de los programas con mayor progresión de la Semana Santa Jerezana y, sobretodo, uno de los que mayor progresión tiene.
Que el Señor les proteja y ayude en su caminar por las ondas… y, recuerden, los detalles son los que nos hacen grandes, por eso, debemos cuidarlos, como lo hacen en “El pertiguero”
12.2.11
Tras 4 micrófonos
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