15.2.10

"¡ Y un año más!" por Miguel Merino Aranda

Polvo eres y en polvo te convertirás, así, con esta frase, comienza, ¡un año más!, la Cuaresma, periodo en el que durante 40 días los cristianos nos preparamos para conmemorar la pasión de Nuestro Señor Jesucristo.

Pero de nuevo, ¡un año más!, los hermanos de las cofradías jerezanas y andaluzas vamos acercándonos a las iglesias, a las casas de hermandades para empezar con los preparativos, algunos lo hacen después un año de ausencia, otros estaremos allí para recibirles con los brazos abiertos puesto que nunca nos hemos ido. Y ya, todos empezamos a andar juntos hacia nuestro día, el día en el que la Cruz de Guía de nuestra hermandad pone el pie en la calle y podemos así acompañar a nuestros titulares.

Comienzan los cultos, comienzan los preparativos, los besapies, besamanos y los pregones, las tertulias y noticias de última hora, el montaje de pasos, altares de insignias, engalanamiento de balcones, calles, callejuelas y plazas, ensayos de cuadrillas, de bandas, los árboles se visten de blanco y se engalanan para recibir al Señor.

Todo esto será preparado por los cofrades, por los cristianos, y así pasaran los días y las noches hasta llegar al Domingo de Ramos.

Pero, ¿nos habremos preparado para la llegada de la Semana Santa? o ¿con tanto trabajo y trajín nos habremos olvidado del verdadero sentido de la Cuaresma?

Espero que no, anhelo que los detalles por una vez dejen paso a lo verdaderamente importante, deseo que las pinceladas cuaresmales no eclipsen el sentido de la misma. Que no nos dejemos llevar sólo por el folclore, sino que acojamos este tiempo, también, como un periodo de reflexión.

Y a la par de la preparación de los altares, templos, cofradías… preparemos el verdadero templo del Señor, que es el corazón y el alma de cada persona, para que el Domingo de Ramos cuando Cristo Rey entre triunfante en Jerusalén, lo haga también en nuestros corazones.

Por eso, recuerden, que a pesar de todo lo dicho, los detalles son los que nos hacen grandes, pero, sin la Cuaresma, éstos carecen de sentido, por eso, nunca olvidemos el motivo por el cual existen dichos detalles, ya que si Dios no hubiera muerto en la Cruz para salvarnos a todos, estos cuarenta días tan especiales serían cuarenta días sin sentido.

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