Dejamos atrás septiembre e irrumpe octubre de una manera tal, que el mundo de las cofradías va tomando su curso habitual, de repente los programas de radio referentes a la pasión van comenzando sus nuevas temporadas, también se encadenan los ciclos procesionales de imágenes de gloria (como el que se nos avecina de las vírgenes del rosario), se organizan charlas, coloquios, ponencias, mesas redondas… y con esta ebullición cofrade también vienen los cambios, las noticias, las sorpresas; ¿nos gustan las sorpresas a los cofrades? Muchos piensan que si y no les quito parte de razón, pues quién no se ha congratulado cuando al ponerse al tanto de la actualidad cofrade se le ha bombardeado de noticias (en muchos casos estrafalarias) de cambios en las hermandades (en los miembros, en las bandas, en los pasos, en los grupos escultóricos etc.); como en muchos ámbitos de la vida, los cofrades somos inconformistas, nunca es de nuestro agrado (completo) lo que tenemos, y eso tiene su fracción buena y su peor parte. El hecho de que se evolucione en este mundillo nos hace plantearnos si realmente hay mucha distancia entre lo que vivimos físicamente y lo que sentimos. Me pongo en la piel de aquel anciano vecino que disfruto tiempo atrás de estampas hoy inéditas, de momentos sobrecogedores, del respeto tal vez perdido y pienso que quizás ese anciano puede que sienta mas su fe observando su vieja estampa del cristo que fuera substituido hace décadas. Modificamos la pasión a nuestro antojo y desheredamos costumbres e iconos, tal vez haciendo caso omiso a las anteriores generaciones, se buscan nuevas experiencias e innovar: a veces, presuntamente se acierta y otras de la misma manera se fracasa. Puede resultar que todo esto que este contando sea muy abstracto así que lo voy a ejemplificar con un sencillo hecho, y este se basa en la idea que tiene la hermandad sevillana de pasión de incorporar al paso de dicha hermandad el cirineo que en su día fuera vetado tras la fastuosa imagen de Martínez Montañés. Aquí empieza el dilema de lo que estoy exponiendo, ¿quien decidió quitarlo?, ¿con que criterio?, quizás si no se hubiera abordado el tema ¿a lo mejor hubiera pasado desapercibido y el cirineo seguiría mirando los balcones de Sevilla?, sinceramente no lo se pero como ejemplo creo que ha quedado bastante claro.
No me quiero olvidar tampoco de la forma en la cual procesionan hoy por hoy nuestras imágenes por la ciudad, si por una parte si que es cierto que en la semana santa actual los pasos andan mejor y que existe una implicación mayor de aquellos que dan forma a la pasión sin recibir nada a cambio (salvo excepciones), no puedo evitar comentar el hecho de que podemos en muchas ocasiones convertir el ámbito de las cofradías en un circo, o ya me dirán para que si no servirá ampliar mas y mas la carrera oficial que por el famoso maldito parné… Novelerías cofrades sin duda, como esa posibilidad que existe de que el Cachorro vaya a Madrid a procesionar.
Que la Semana Santa es una cultura es un hecho, pero amigos no olvidemos para que estamos aquí, muchos tienen y tenemos una implicación sentimental y somos reacios a cambios pero no por el mero hecho de anclarnos en el pasado sino por que como he dicho antes esto no deja de ser una tradición y pasa de padres a hijos (pienso que en parte esta es la magia de la semana santa).
Leía cierto periódico el otro día y aparecía una entrevista a un señor llamado José Cordero, que no era nadie mas que el hijo del autor del retablo cerámico del cristo de la exaltación de Sevilla, como ustedes sabrán y si no lo saben yo se lo cuento, la iglesia donde reside este cristo (o donde debería de residir), Santa Catalina, se encuentra en un mal estado de conservación, de hecho la conocida hermandad de “Los Caballos” hace años que tuvo que emigrar a los Terceros. Ante esta situación cada vez se retrasan mas las obras y José comenta en la entrevista que le prometió a su padre que cuidaría el maravilloso azulejo, y ahí estaba el otro día rodeado de andamios hasta el momento inútiles, dándole brillo al mosaico, ante la sorpresa de todos los que pasaban. Viendo esto piensan que ¿José está anclado en el pasado?, yo particularmente considero que no…
Que el cambio en muchos casos hace más bien que mal es un hecho, pero sin duda no podemos caer en el error de cambiar por cambiar, porque no debemos llegar a un punto en el cual modifiquemos la semana santa tal y como hoy la conocemos.





1 comentarios:
suerte compañeros, es complicado esto pero con esfuerzo y sobre todo dedicación se puede lograr una radio en condiciones, a pesar de pasar por muchisimas dificultades.
Suerte en vuestra andadura.
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