30.3.09

"¡Que wapa va mi Jenny!" por Miguel Merino Aranda

No, no he cometido un error gramatical al escribir este título, la frase es así, tal y como suena. La expresión dicha por una madre al ver salir de su casa a su hija, la Jenny o a su hijo el Jonny, vestido de esa manera tan particular, con los colores de hermandad a la que siguen, a la cual solo forma parte de boquilla, o de medalla, presea que seguramente pertenecerá a su abuela o abuelo que no podrá salir de su casa por algún motivo, para poder ver a su Señor y a su Señora.

¿Y eso de vestir con los colores de la cofradía? Por citar algún ejemplo y sin despreciar dichos colores,todos hemos visto al chaval con pendientes en ambas orejas portando la cruz de Santiago, pantalón vaquero roto y desgastado, chaqueta blanca a juego con la corbata y con camisa roja, sin olvidarnos de los zapatos puntiagudos de color blanquecino. A dicho personaje si le preguntas te dirá que él es del Prendí, pero claro, si lo vemos un domingo en los alrededores del Sánchez Pizjuan, pensaríamos que se dispone a ver un partido en dicho estadio, y en este caso podría perfectamente animar al Sevilla siguiendo sus colores.

Quiero decir a estos personajes que una cofradía es mucho más que unos colores, es un sentimiento más allá de una medalla. Y que si te sientes identificado con una cofradía, sus colores, y tienes devoción a sus titulares, hazte hermano y viste la túnica ¡por favor! Y déjate de pamplinas.

Gracias a Dios, estos personajes sólo son unos pocos, y el resto, o la gran mayoría, si saben que significan esos colores, como también saben que lo que importa es Ese al que rezamos y le pedimos todos y cada uno de los días del año, no solo el día de la estación penitencial.
Volviendo a la delineación del Jonathan de turno, es destacable la vestimenta que se ponen para impresionar a la Jenny, que salió de su casa con unos zapatos de tacón de aguja blancos los cuales miden más de 12 cm, y que a la hora llevará en la mano andando descalza mientras va maldiciendo los adoquines de las calles del casco antiguo Jerezano. No nos podemos olvidar de esos dos volantes blancos, a los que ella llama minifalda, camiseta de tirantes roja que por supuesto llevará al cuello su medalla. Y para rematar el cuadro, tendrá una replica de ella misma colgada de su brazo, en la que se puede leer “La Jessy”, la cual acompañara a esta vaya donde vaya.

Si piensan que esto no puede ser real, nada mas tienen que pasearse por la catedral una vez la cofradía que todos estos personajes siguen, entre en carrera oficial, y al pasar por allí, escucharán una preguntilla en el aire: - ¿viene ya er Prendí? - Con ese mismo tonillo, como si anhelasen el caminar de este por los adoquines (a los cuales antes insultaban).
Una vez acabado el día, guardarán sus trajes, para ponerse el del Jueves y Viernes Santo, que consistirá en una chaqueta oscura acompañada de los mismos vaqueros, sin corbata y con una camisa generalmente de color muy llamativo. La diferencia será que se colocarán en las escaleras de la catedral, viendo pasar una tras otra las hermandades y cambiarán la preguntilla, siendo esta ahora: - ¿esta e la úrtima? Que yo me quiero ir ya par botellón -
Al acabar la semana se pondrán su traje de diario para seguir con su vida: el amado chándal de su equipo o marca favorita.

Y recuerden que pese a todo lo dicho, los detalles son los que nos hacen grandes y debemos de cuidarlos, aunque algunos como este tendremos que soportarlo durante mucho tiempo o hasta que se pase esta moda, pero como dice el refrán: otra llegara que a esta, buena la hará.

1 comentarios:

javi iniesta07 dijo...
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